Sagrada Orden Militar Constantiniana de San Jorge

Orden Oficial

MENSAJE DE SU EMINENCIA REVERENDÍSIMA EL CARDENAL MARCELLO SEMERARO, GRAN PRIOR DE LA SAGRADA ORDEN MILITAR CONSTANTINIANA DE SAN JORGE PARA LA SOLEMNIDAD DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

Queridísimas Damas y Caballeros,

En esta solemne festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, mi pensamiento y mi oración se dirigen a cada uno de ustedes, miembros de la Orden Costantiniana, llamados a testimoniar, con la nobleza de la fe y la caridad de las obras, el misterio glorioso de la Cruz de Cristo, signo de esperanza y de salvación. En el camino del Año Santo de la Esperanza, convocado por el recordado Santo Padre Francisco, se nos invita a volver la mirada a Cristo crucificado y resucitado, para redescubrir en el signo de la Cruz no solo el centro de nuestra fe, sino también la fuente inagotable de nuestra misión cristiana en el mundo.
La Cruz no es solo un patíbulo, sino el árbol de la vida. Como recordaba el Papa León XIV: «No se llega a la luz de la Resurrección si no es atravesando la sombra de la Cruz: ella es la escalera por la cual el alma sube hacia el cielo». Y como nos enseña San Agustín: «La cruz era un patíbulo para los malhechores; Cristo la ha transformado en trono de gloria». (Sermo 263,3). La Cruz, corazón palpitante de la fe cristiana, es escándalo para el mundo pero sabiduría para los que creen (cf. 1Cor 1,18). Ella no es solo memoria del sacrificio de Cristo, sino presencia viva del amor que se entrega hasta el fin. En la Cruz reconocemos el rostro del Dios que no domina desde lo alto, sino que desciende a las profundidades del dolor humano para redimirlo.


Al abrazar la Cruz, el creyante entra en el dinamismo pascual, donde el morir a uno mismo se convierte en principio de vida nueva. Para la Orden Costantiniana, esto significa hacer de la Cruz un signo visible de servicio humilde, de justicia laboriosa y de esperanza concreta para los que sufren. Así, en la fidelidad al Evangelio, la gloria de la Cruz continúa resplandeciendo en el mundo.
Con este espíritu, los invito a participar con fervor en la peregrinación de la Orden Costantiniana, que se llevará a cabo en Roma el próximo sábado 25 de octubre, una ocasión privilegiada para fortalecer los lazos espirituales y fraternos que nos unen, y para renovar juntos nuestra fidelidad a Cristo Señor y a su Iglesia.
En este tiempo marcado por tensiones y conflictos, los exhorto a intensificar su oración por la paz en el mundo, en particular por la Tierra Santa, donde la Cruz de Cristo sigue haciéndose presente en el dolor de tantas poblaciones martirizadas. Que nuestro compromiso espiritual y solidario sea un testimonio vivo de la fe que actúa por la caridad y de la esperanza que no defrauda.
Mi deseo, acompañado de la oración, es que todas vuestras acciones, en la vida diaria y en las obras de la Orden, estén siempre iluminadas por la Cruz gloriosa, que es signo de amor donado, fuerza en las pruebas y esperanza para la humanidad.

Os bendigo,

Marcello Card. Semeraro
Gran Prior de la Sagrada Orden Militar Constantiniana de San Jorge
Prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos

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