Sagrada Orden Militar Constantiniana de San Jorge

Orden Oficial

MENSAJE CON MOTIVO DE LA FESTIVIDAD DE LA VIRGEN DEL ROSARIO DE POMPEYA – COPATRONA DE LA ORDEN

Roma, 8 de mayo de 2020 – Por encargo de Su Eminencia Reverendísima el Cardenal Renato Raffaele Martino, Gran Prior y Protodiácono de la Santa Romana Iglesia, en este día de fiesta dedicado a la Bienaventurada Virgen María de Pompeya, patrona de la Orden Costantiniana y de la Real Casa de Borbón de las Dos Sicilias, Mons. Arnaldo Morandi, Secretario General de la Oficina del Gran Prior, dirige un mensaje a todos los Caballeros y Damas para invitarlos a unirse en oración, invocando de la Madre de Dios y Reina del Santo Rosario las Gracias especiales que hoy, de manera particular, Italia y el mundo entero necesitan.

Su Eminencia desea asegurar a todos Su especial bendición paterna por intercesión de la Bienaventurada Virgen María, haciendo suyas las palabras de la última parte de la Súplica:


Una última gracia te pedimos ahora, oh Reina, que no puedes negarnos en este día tan solemne. Concédenos a todos nosotros tu amor constante y, de modo especial, tu materna bendición. No nos separaremos de ti hasta que nos hayas bendecido. Bendice, oh María, en este momento, al Sumo Pontífice. A los antiguos esplendores de tu Corona, a los triunfos de tu Rosario, por los que eres llamada Reina de las Victorias, añade también esto, oh Madre: concede el triunfo a la Religión y la paz a la Sociedad humana. Bendice a nuestros Obispos, a los Sacerdotes y particularmente a todos aquellos que celan el honor de tu Santuario. Bendice, en fin, a todos los asociados a tu Templo de Pompeya y a cuantos cultivan y promueven la devoción al Santo Rosario. Oh Rosario bendito de María, Cadena dulce que nos vuelves a unir con Dios, vínculo de amor que nos unes a los Ángeles, torre de salvación en los asaltos del infierno, puerto seguro en el común naufragio, no te dejaremos nunca más. Tú nos serás consuelo en la hora de la agonía, para ti el último beso de la vida que se apaga. Y el último acento de nuestros labios será tu nombre suave, oh Reina del Rosario de Pompeya, oh Madre nuestra querida, oh Refugio de los pecadores, oh Soberana consoladora de los tristes. Sé en todas partes bendita, hoy y siempre, en la tierra y en el cielo.






























































































QUI se puede descargar el texto de la Súplica.

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