Nápoles, 23 de diciembre de 2025 – Nápoles dió la bienvenida a uno de los momentos más solemnes y simbólicos del camino hacia Milán-Cortina 2026. Su Alteza Real el Príncipe Carlos de Borbón de las Dos Sicilias, Duque de Castro y Jefe de la Real Casa, participó como portador de la antorcha olímpica en la Ceremonia de la Llama Olímpica, en la etapa napolitana del relevo que une al país en nombre del deporte, la paz y los valores universales.
La presencia del Príncipe representó una síntesis natural de excelencia deportiva, responsabilidad institucional y compromiso social. Su profunda pasión por el deporte se expresa en una trayectoria de alto nivel: nueve veces campeón del mundo de vela en la clase Smeralda 888, un ejemplo de disciplina, determinación y espíritu de equipo, principios que encarnan plenamente el espíritu olímpico.
Paralelamente a su carrera deportiva, mantiene su constante compromiso humanitario y cívico como Gran Maestro de la Sagrada Orden Militar Constantiniana de San Jorge, a través del cual promueve y apoya iniciativas sanitarias, educativas, asistenciales y solidarias, especialmente dirigidas a los sectores más vulnerables de la sociedad, tanto en Italia como en el extranjero. Este compromiso, inspirado en los valores cristianos, la solidaridad y el servicio, es un componente central de su misión institucional y personal.
Como confirmación del reconocimiento internacional de este compromiso, la Sagrada Orden Militar Constantiniana de San Jorge goza de estatus consultivo especial ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC-ONU), testimonio de su papel activo en importantes cuestiones sociales y humanitarias a nivel mundial.
Durante la ceremonia, Su Alteza Real el Príncipe Carlos de Borbón de las Dos Sicilias declaró:
«llevar la Llama Olímpica es un profundo honor y una gran responsabilidad. La Llama no solo representa el deporte, sino también lo que el deporte enseña: respeto, sacrificio, solidaridad y esperanza. Estos son valores que he vivido como atleta y que sigo promoviendo a través de mi compromiso institucional y humanitario. Nápoles, con su alma y su historia, es el lugar ideal para renovar este mensaje universal».
La participación del Príncipe en la Ceremonia del Relevo de la Antorcha Olímpica se inscribe así en un recorrido coherente que une deporte, ética y servicio comunitario, reafirmando el valor del deporte como instrumento de diálogo, inclusión y construcción de un futuro compartido.

